Depilación láser vs. cera: ¿cuál te conviene?

La cera fue durante años la opción por defecto, pero cada vez más personas se pasan al láser. ¿Vale la pena el cambio? Comparemos los dos métodos en lo que realmente importa.
Dolor
La cera arranca el vello de raíz en cada sesión, lo que suele ser molesto, especialmente en zonas sensibles. La depilación láser con doble enfriamiento es mucho más cómoda: una sensación tibia y breve, sin tirones.
Resultados en el tiempo
Con la cera, el vello siempre vuelve: cada 3 o 4 semanas estás de nuevo en la misma. El láser, en cambio, reduce el vello de forma progresiva y duradera. Después de tu plan de sesiones, lo que queda es mínimo y se controla con mantenimientos esporádicos.
Tiempo y comodidad
- Cera: sesiones frecuentes, de por vida, y tenés que "dejar crecer" el vello entre una y otra.
- Láser: sesiones de unos 10 minutos, cada vez más espaciadas, y entre sesiones podés rasurarte sin problema.
Costo a largo plazo
La cera parece más barata por sesión, pero es un gasto que no termina nunca. El láser es una inversión inicial mayor que, con el tiempo, te ahorra plata y horas. En Via Laser además tenés la opción de cobro recurrente (tipo suscripción) para que sea más llevadero.
Piel
Los tirones repetidos de la cera pueden irritar la piel y favorecer los vellos encarnados. El láser, bien aplicado, reduce ese problema y deja la piel más pareja.
En resumen
Si buscás una solución puntual y ocasional, la cera cumple. Pero si querés dejar de depilarte para siempre, ahorrar tiempo y olvidarte del tema, la depilación láser es el camino.
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